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La Guía del Lugareño: Con todo el sabor del Mediterráneo
21.12.2017 |  Blog TM  | Uncategorized 

Tiempo de lectura: 4 minutos

El litoral Mediterráneo es un mar inmenso lleno de rincones donde disfrutar de bellos paisajes y un generoso patrimonio cultural en el que la gastronomía ocupa un importante lugar.

Desde Valencia hasta Málaga, pasando por las idílicas Islas Baleares, TM en Acción te proponemos un exquisito recorrido donde te descubrimos algunas de las delicias típicas que puedes encontrar en la siempre sorprendente costa levantina, balear y andaluza.

Arroz de boquerones y espinacas en La Ermita del Mediterráneo (Benidorm, Alicante)

Es indudable que Benidorm, claro referente turístico nacional, es desde hace años una ciudad en la que la oferta gastronómica es muy variada y numerosa. La cocina internacional está presente por todo el municipio, pero la multiculturalidad no ha logrado que las tradiciones culinarias heredadas durante siglos de marinos y pescadores se hayan olvidado. Prueba de ello son los arroces de la zona, especialidades únicas elaboradas como antaño que sorprenden en cada uno de sus bocados. Aunque es difícil decidirse solo por uno, esta vez apostamos por el “Arroz caldoso de boquerones y espinacas”: enamorará hasta a los paladares más exquisitos.

Frit mallorquí en Pinars de Murada (Manacor, Mallorca)

Si te encuentras pasando tus vacaciones en Manacor, no puedes dejar de probar un plato muy tradicional que se remonta al siglo XIV y se presume de origen sefardí: el “frit mallorquí“. La receta se elabora con carne y vísceras de cerdo o cordero que se sofríen en aceite de oliva junto con patatas, cebolla, tomate y pimienta roja además de condimentarlo con sal, guindilla, pimienta, ajo, hinojo y laurel. Acompañar una tapa de este plato con el típico panecillo de Mallorca, el “llonguet”, es un placer gustativo sobresaliente.

Pericana en SIDI by TM (Playa de San Juan, Alicante)

El estilo de vida mediterráneo se compone de diversos placeres basados en la sencillez. Tomar el sol frente a la costa disfrutando de la brisa del mar es un gran regalo para los sentidos. Acompañar el rato con una tapa típica mejora el momento, y si esa tapa es de Pericana, plato también conocido como “Pipes y Carasses” en Playa de San Juan, uno querrá repetir el gesto cada día.

La pericana es una mezcla de aceite de oliva y pimientos secos, llamados popularmente “cuarnets”, a la que también se le añade capellanes y aceite de oliva: sobre una rebanada de pan se convierte, además de en un bocado de alto valor nutricional, en un tentempié delicioso.

Ensalada de capellanes en Arenales Playa 9 (Elche, Alicante)

Si hay un plato familiar ilicitano cuya receta varía en cada hogar pero siempre obtiene el mismo resultado excelente es la “Ensalada de capellanes”.

Los capellanes son bacaladillas enteras, lavadas con sal y secadas tradicionalmente al sol, siendo una imagen muy habitual de en la zona de Alicante los barcos de pescadores con capellanes colgados secándose al sol.

Esta ensalada reúne el salazón tan característico del sureste mediterráneo con los capellanes tostados al fuego y la dulzura del tomate, la esencia del aceite de oliva, unas sabrosas aceitunas aliñadas y la frescura que aporta el ajo crudo. Imprescindible.

Ajo colorao en Mar de Pulpí (San Juan de los Terreros, Almería)

Hay inventos culinarios que merecen un gran monumento por aunar sencillez y un sabor tan agradable que resulta casi adictivo. El “Ajo colorao”, una suerte de paté elaborado con el excelente pescado fresco de la zona del Alto Guadalentín y Almería, se realizaba antaño con raya, un pescado que casi no se consumía debido a lo complicado que resultaba obtener su carne. En la actualidad, esta delicia se realiza con puré de patata, pimentón, tomate, ajo, azafrán, aceite de oliva y bacalao desmigado. Probar una rebanada de pan de pueblo untada con esta crema y una rodaja de huevo duro no se olvida fácilmente.

Sardinas a la teja en Los Miradores del Sol (Estepona, Málaga)

Cuando uno piensa en Málaga es imposible que no le venga a la memoria interminables y encantadores paseos por su costa acompañados del suculento olor de los espetos de sardinas cocinándose a fuego lento en las brasas… No tan conocida pero no por ello menos deliciosa es la variante esteponera, que asa las “manolitas” -como llaman los malagueños a su pescado más típico- encima de tejas de barro. Un plato con tradición, rico y muy sano que se hace imposible no disfrutar en la Costa del Sol.

¡Bon apetite!

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